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domingo, 29 de junio de 2008

Variaciones en el rendimiento y disminución de la vigilancia

La medida de rendimiento que se utiliza con más frecuencia en las tareas de vigilancia es la proporción de estímulos blanco, por ejemplo, los productos defectuosos detectados en un proceso de inspección industrial. Esto es sólo una estimación de la probabilidad de los llamados aciertos. Los estímulos blanco que pasan inadvertidos se llaman fallos. Aunque la tasa de aciertos es una medida adecuada, resulta relativamente incompleta. Hay una estrategia muy simple que permite lograr un 100 % de aciertos: sólo hace falta clasificar todos los estímulos como estimulo blanco. Sin embargo, una tasa de aciertos del 100 % suele ir acompañada por una tasa de falsas alarmas del 100 %, es decir, no sólo se detectan adecuadamente los estímulos blanco, sino que los estímulos de fondo se “detectan” incorrectamente. Esta línea de razonamiento deja bastante claro que siempre que haya falsas alarmas, es importante conocer su proporción además de la tasa de aciertos. Otra medida del rendimiento en una tarea de vigilancia es el tiempo necesario para responder a un estímulo blanco(tiempo de reacción).
El rendimiento en las tareas de vigilancia tiene dos atributos típicos. El primero es el bajo nivel general de rendimiento en estas tareas en comparación con una situación ideal para los mismos estímulos (períodos breves de observación, alta disposición del observador para la discriminación, etc.). El segundo es la llamada disminución de la vigilancia, la disminución del rendimiento en el curso de la observación, que puede iniciarse tras los primeros minutos. Ambas observaciones se refieren a la proporción de aciertos, pero también se dispone de datos sobre los tiempos de reacción. Aunque la disminución de la vigilancia es habitual en las tareas de vigilancia, no es universal.


Al investigar las causas de un rendimiento general deficiente y de la disminución de la vigilancia, debe establecerse una distinción entre los conceptos relacionados con las características básicas de la tarea y los conceptos relacionados con factores del organismo y de la situación, que nada tienen que ver con la tarea. Entre los factores relacionados con la tarea pueden distin- guirse los factores estratégicos y los no estratégicos.

viernes, 27 de junio de 2008

Tareas de vigilancia

El prototipo de tarea en que se basan los trabajos de investigación es el de los operadores de radar. A lo largo de la historia, sus resultados, aparentemente insatisfactorios durante la segunda Guerra Mundial, han supuesto un reto en el estudio de la vigi- lancia. Otra tarea que requiere vigilancia es el proceso de inspección industrial. En general, cualquier tipo de tarea de seguimiento que requiera la detección de señales relativamente infrecuentes conlleva el riesgo de fallos a la hora de detectar estos sucesos críticos y de reaccionar ante ellos.
Las labores de vigilancia componen un conjunto heterogéneo y varían en distintas dimensiones, a pesar de sus características comunes. Una dimensión obviamente importante es la tasa de estímulos generales, así como el índice de estímulos “blanco”. No siempre es posible definir una tasa de estímulos sin caer en la ambigüedad. Esto sucede con las tareas que requieren la detección de unos estímulos, que se presentan sobre unos estí- mulos de fondo, así como a la hora de detectar valores críticos en una tarea de seguimiento. Una distinción importante, aunque menos evidente, es la que existe entre las tareas de discrimina- ción sucesiva y simultánea. En las tareas de discriminación simultánea tanto los estímulos “blanco” como los de fondo se presentan al mismo tiempo, mientras en las tareas de discrimina- ción sucesiva, uno se presenta detrás del otro de forma que se plantean ciertos requisitos de memoria. Aunque la mayoría de las tareas de vigilancia requieren una detección de estímulos visuales, también se han estudiado otro tipo de estímulos. Los estímulos pueden restringirse a una sola posición espacial, o pueden proceder de fuentes diversas. Los estímulos “blanco” pueden diferir de los estímulos de fondo por sus características físicas, pero también por otras, más conceptuales, (como un patrón determinado de lecturas métricas que puede ser distinto de otros patrones). Naturalmente, la facilidad de detección de los estímulos blanco puede variar: algunos son fácilmente detecta- bles, pero otros pueden resultar difíciles de discriminar de los estímulos de fondo. Los estímulos “blanco” pueden ser únicos o pueden existir en conjuntos, sin fronteras definidas que los diferencien de los estímulos de fondo, como sucede en muchas tareas de inspección industrial. La lista de dimensiones que diferencian a unas tareas de vigilancia de otras podría ampliarse, pero es suficiente para enfatizar la heterogeneidad de las tareas de vigilancia y los riesgos que conlleva la generalización de determinadas observaciones de conjunto.

jueves, 26 de junio de 2008

VIGILANCIA

El concepto de vigilancia se refiere al estado de alerta del observador humano en labores que requieren el registro y el procesa- miento de señales. Las características esenciales de las tareas de vigilancia son su duración, relativamente prolongada, y la necesidad de detectar estímulos (señales) infrecuentes e imprevisibles en un escenario (fondo) en el que se producen otros estímulos y sucesos.

miércoles, 25 de junio de 2008

Valoración de la CMT.

Los enfoques centrados en los requisitos de la tarea, como los de acciones completas frente a acciones parciales o el índice del potencial de motivación (para más detalles, véase Hacker 1986), proponen como características indispensables de la tarea, para su análisis y evaluación, al menos las siguientes:
• autonomía temporal y de procedimiento, en relación con las decisiones sobre los objetivos autoimpuestos y, en conse- cuencia, transparencia, posibilidad de predicción y control de la situación laboral;
• la cantidad y la diversidad de las tareas secundarias, especial- mente en lo relativo a la preparación, organización y compro- bación de los resultados obtenidos, y de las acciones que las acompañan, es decir, si dichas acciones deben finalizarse cíclicamente, o si están fragmentadas;
• variedad (“nivel”) de procesos y representaciones mentales reguladores de la acción. Estos pueden ser procesos mental- mente automatizados o convertidos en rutinarios, procesos basados en el conocimiento y experiencia anteriores o procesos intelectuales y de resolución de problemas. (También puede caracterizarse un conjunto jerarquizado en oposición a una fragmentación de tareas);
• cooperación requerida;
• exigencias u opciones de aprendizaje a largo plazo para identificar las características de estas tareas es necesario utilizar los procedimientos conjuntos de análisis de trabajo o tarea, con análisis de documentos, observación, entrevistas y discusiones de grupo, que deben integrarse en un diseño cuasi experimental (Rudolph, Schönfelder y Hacker 1987). Hay varios instrumentos disponibles para el análisis de tareas, que pueden guiar y servir de ayuda a la hora de realizar el análisis. Algunos de ellos contribuyen sólo al análisis en sí (por ejemplo, NASA-TLX Task Load Index, Hart y Staveland, 1988), mientras que otros son útiles para la evaluación y el diseño o rediseño. Un ejemplo de esto es el TBS-GA (Tätigkeitsbewertungs System für geistige Arbeit [Sondeo para el diagnóstico de tareas: trabajo mental]); véase Rudolph, Schönfelder y Hacker
(1987).

martes, 24 de junio de 2008

Enfoques teóricos: enfoque de exigencias de la tarea

Como ya se ha visto, las exigencias de las tareas son multidimensionales, por lo que no se pueden describir completamente en una sola dimensión, sea ésta el esfuerzo percibido o la capacidad residual mental consciente. Una descripción más profunda podría ser la de un perfil, en la que se aplica un patrón de las dimensiones de las características de la tarea seleccionado de forma teórica. El tema central será por tanto la conceptualización de la “tarea”, especialmente en términos de contenido, y de “cumplimiento de la tarea”, sobre todo en lo relacionado con la estruc- tura y las fases de las acciones destinadas a la consecución de un objetivo. El papel que desempeña la tarea se refuerza por el hecho de que hasta el impacto de las condiciones contextuales sobre las personas (por ejemplo, la temperatura, el ruido o las horas de trabajo) depende de la tarea, ya que estos factores vienen condicionados por la tarea (Fisher 1986). Hay varios enfo- ques teóricos que coinciden en lo relativo a las dimensiones críticas de la tarea y que ofrecen una predicción válida de los resultados de la misma. En cualquier caso, el resultado de una tarea tendrá dos vertientes, ya que (1) el resultado perseguido debe lograse cumpliendo los criterios de rendimiento-resultados y
(2) aparecerán una serie de efectos no buscados, tanto personales a corto plazo, como acumulativos a largo plazo, como la fatiga, el aburrimiento (la monotonía), las enfermedades laborales o la mejora de la motivación intrínseca, el conocimiento o las habilidades.

viernes, 20 de junio de 2008

Valoración de la capacidad mental.

La valoración de la capacidad mental consiste en la técnica de la doble tarea y en un procedimiento de interpretación de los datos relacionados con ella que se denomina característica del rendimiento operativo (CRO). Las técnicas de la doble tarea abarcan varios procedimientos. Su característica común es que se pide a los participantes que realicen simultáneamente dos tareas. La hipótesis fundamental es que, en una situación de doble tarea, cuanto menos se dete- riore la tarea adicional o secundaria en comparación con la situación de tarea única, menores serán las exigencias de capa- cidad mental de la tarea primaria, y viceversa. El enfoque se ha ampliado en la actualidad y se están investigando distintas versiones de interferencias en condiciones de doble tarea. Por ejemplo: se indica a los sujetos que realicen dos tareas simultáneamente con variaciones de prioridad de las tareas. La curva de CRO muestra gráficamente los efectos de las posibles combi- naciones de doble tarea que surgen al compartir recursos limitados para la realización simultánea de varias tareas.
Las críticas a este enfoque se centran principalmente en que cada tarea requerirá una cierta proporción de la capacidad consciente de procesamiento limitada y estable (frente a otra inconsciente, automatizada, implícita o tácita), en la hipotética relación aditiva para la que se requieren los dos tipos de capacidad, y en que es un enfoque limitado que sólo considera los datos sobre el rendimiento, lo que puede dar lugar a confusión por varias razones. En primer lugar, existen diferencias substanciales entre la sensibilidad de los datos de rendimiento y los datos subjetivamente percibidos. La carga percibida parece estar determinada, sobre todo, por la cantidad de recursos necesarios, normalmente operacionalizados en términos de memoria de trabajo, mientras que las medidas del rendimiento parecen estar determinadas, sobre todo, por la eficacia del reparto de recursos, dependiendo de la distribución de las estrategias (esta es la teoría de la disociación; véase Wickens y Yeh 1983). Por otra parte, las diferencias individuales de capacidad de procesamiento de la información y las características de personalidad pueden influir de forma importante sobre los indicadores de CMT, dentro de las áreas subjetiva (percibida), de rendimiento y psicofisiológica.

miércoles, 18 de junio de 2008

Valoración de la CMT: según el enfoque de exigencias-recursos

Actualmente, no es posible medir con exactitud la CMT, ya que no existen unidades de medida definidas. Pero para estar seguros, la conceptualización y los instrumentos de valoración deben ajus- tarse a los criterios generales de diagnóstico, que son la objeti- vidad, la fiabilidad, la validez y la utilidad. Sin embargo, se sabe muy poco de la calidad general de las técnicas o instrumentos propuestos.
Hay una serie de razones que explican las dificultades para valorar la CMT en función del enfoque exigencias-recursos
(O’Donnell y Eggemeier 1986). Todo intento de valoración de la
CMT tiene que dar respuesta a preguntas como las siguientes:
¿tiene la tarea un fin en sí misma? ¿Persigue unos objetivos auto- determinados? ¿O está dirigida a un objetivo impuesto por un mandato externo? ¿Qué tipo de capacidades (procesamiento mental consciente, aplicación de conocimientos, etc.) son nece- sarias? ¿Se utilizan simultáneamente o de forma secuencial?
¿Existen diferentes estrategias y, si es así, cuáles son? ¿Qué recursos necesitará el trabajador para afrontar la situación?
Los enfoques más estudiados tratan de valorar la CMT en términos de:
1. esfuerzo necesario (valoración del esfuerzo): este enfoque aplica, en algunas versiones psicofisiológicamente validados procedimientos de escalas, como los sugeridos por Bartenwerfer
(1970) o Eilers, Nachreiner y Hänicke (1986), o
2. capacidad mental ocupada o residual (valoración de la capacidad mental) estos enfoques aplican las tradicionales técnicas de la doble tarea como, por ejemplo, las estudiadas por O’Donnell y Eggemeier (1986).
Ambos enfoques dependen en gran medida de los supuestos de las teorías del recurso único y, en consecuencia, tendrán que hacer frente a las preguntas formuladas anteriormente.

Valoración del esfuerzo. Las técnicas de valoración del esfuerzo como, por ejemplo, el procedimiento de escalas aplicado a una correlación percibida de la activación central general, desarrollado y validado por Bartenwerfer (1970), ofrece unas escalas verbales que pueden completarse con otras gráficas y valoran la parte que varía de forma unidimensional en el esfuerzo requerido percibido durante el cumplimiento de una tarea. Se pide a los sujetos que describan el esfuerzo percibido siguiendo los pasos de la escala que se les muestra.
Esta técnica cumple los criterios de calidad mencionados anteriormente. Entre sus limitaciones cabe destacar la unidimensionalidad de la escala, que cubre una parte esencial pero cuestionable del esfuerzo percibido; la posibilidad, limitada o inexistente, de predecir el resultado de la tarea personal percibida, por ejemplo, en términos de fatiga, aburrimiento o ansiedad; y especialmente, el carácter formal o excesivamente abstracto del esfuerzo, que identificará y explicará muy poco los aspectos de la CMT que dependen del contexto, por ejemplo, las posibles aplicaciones útiles de la capacitación o las opciones de aprendizaje.

domingo, 15 de junio de 2008

Enfoques teóricos: enfoque exigencias-recursos

Desde el punto de vista de la adaptación persona-entorno, la CMT y sus consecuencias pueden clasificarse de forma general en tres categorías, como muestra la Figura 29.26: subcarga, carga adecuada y sobrecarga. Esta clasificación es el resultado de las relaciones entre las exigencias de la tarea y los recursos o las capacidades mentales. Los requisitos de una tarea pueden superar, coincidir o ser inferiores a los recursos. Ambos tipos de inadaptación pueden ser el resultado de modalidades cualitativas o cuantitativas de inadaptación y tendrán consecuencias cualitativamente distintas, pero siempre negativas (ver Figura 29.26). Algunas teorías intentan definir la carga mental a partir de los recursos o capacidades junto a las exigencias, es decir, la relación entre los recursos. Estas teorías del recurso podrían subdividirse en la teoría del volumen de recursos y la teoría de distribución de recursos (Wieland-Eckelmann 1992). La cantidad de recursos disponibles puede proceder de una sola fuente (teoría del recurso único) que determina el procesamiento. La disponibilidad de este recurso varía en función del estado de alerta (Kahneman 1973). Las teorías modernas de los recursos múltiples suponen un conjunto de recursos de procesamiento relativamente independientes entre sí. Así, el rendimiento dependerá de si se está utilizando el mismo recurso o varios diferentes de forma simultánea
y conjunta. Los recursos diferentes son, por ejemplo, los de codificación, procesamiento o respuesta (Gopher y Donchin 1986; Welford 1986). El problema más importante con este tipo de teorías surge al intentar identificar de manera fiable una o varias capacidades bien delimitadas para operaciones de procesamiento cualitativamente distintas.
Las teorías de distribución de los recursos suponen un cambio cualitativo del procesamiento en función de diversas estrategias. Dependiendo de las estrategias, pueden aplicarse distintos procesamientos y representaciones mentales para la realización de una tarea. Por tanto, lo que interesa no será el volumen de recursos estables, sino la flexibilidad de las estrategias. De nuevo, sin embargo, quedan por responder preguntas de gran importancia, especialmente las relacionadas con los sistemas de diag- nóstico de las estrategias.

viernes, 13 de junio de 2008

Definiciones de la carga mental de trabajo (II)

1. La CMT describe, sobre todo, los aspectos conocidos de la tarea, es decir, los requisitos y exigencias que las tareas imponen a los trabajadores, que podrían utilizarse para predecir el resultado de la misma.
2. Los aspectos mentales de CMT se conceptualizan en términos del procesamiento de la información. El procesamiento de la información incluye aspectos cognitivos, volitivos o de motivación, y emocionales, ya que las personas siempre evalúan las exigencias que tienen que cumplir y autorregulan su esfuerzo para llevarlas a cabo.
3. El procesamiento de la información integra los procesos mentales, las representaciones (como el conocimiento o el modelo mental de una máquina) y los estados mentales (por ejemplo, estados de consciencia, grados de activación y, de manera menos formal, el estado de ánimo).
4. La CMT es una característica multidimensional de los requisitos de la tarea, ya que toda tarea se distingue por un par de aspectos relacionados entre sí, pero independientes, que deben considerarse por separado en el diseño de la misma.
5. La CMT tendrá un impacto multidimensional que determinará, al menos, (a) el comportamiento, por ejemplo, las estrategias y el rendimiento obtenido, (b) el bienestar subjetivo y percibido a corto plazo, con las consecuencias que tendrá para la salud a largo plazo y (c) los procesos psico-fisiológicos, por ejemplo, la alteración de la presión sanguínea en el trabajo, que pueden convertirse a largo plazo en un efecto positivo (facilitando, por ejemplo, la mejora de las aptitudes) o negativo (discapacidades o enfermedades).
6. Desde el punto de vista del diseño de tareas, la CMT no debe minimizarse, como sería necesario en el caso de contaminación del aire por cancerígenos, sino que debe ofrecer un equi- librio. Son necesarias ciertas exigencias mentales para mantener el bienestar, la salud y la cualificación, ya que dichas exigencias proporcionan los estímulos necesarios para la activación, las condiciones para mantenerse en forma y las opciones de aprendizaje/entrenamiento. Una carencia de exigencias puede conducir a la “desactivación”, a la pérdida de la forma física, a la descapacitación y al deterioro de la llamada motivación intrínseca (dependiente del contenido de la tarea). Los descubrimientos en este terreno conducen a la técnica del diseño de tareas que fomenten la personalidad y la salud (Hacker 1986).
7. En cualquier caso, la CMT debe considerarse al realizar un análisis de tareas, en la evaluación de las exigencias de las tareas y en el diseño prospectivo y correctivo de tareas.

miércoles, 11 de junio de 2008

Definiciones de la carga mental de trabajo (I)

No existe una definición universal de carga mental de trabajo. La razón principal es que hay al menos dos definiciones y enfoques que cuentan con una base teórica sólida: (1) la CMT se considera, en términos de las exigencias de la tarea, como una variable independiente externa a la que los trabajadores tienen que enfrentarse de manera más o menos eficaz, y (2) la CMT se define en términos de interacción entre las exigencias de la tarea y las capacidades o recursos de la persona (Hancock y Chignell 1986; Welford 1986; Wieland-Eckelmann 1992).
Aunque surgen de contextos diferentes, ambos enfoques son necesarios y ayudan a entender distintos problemas de forma bien fundamentada.
El enfoque de la interacción exigencias-recursos se desarrolló dentro del contexto de las teorías de adaptación o no adaptación entre personalidad y entorno, que tratan de explicar las reacciones que distinguen a unos individuos de otros ante condiciones y exigencias idénticas en el plano físico y psicosocial. Así, este enfoque puede explicar las diferencias individuales en los patrones de reacciones subjetivas ante determinadas exigencias y condiciones de carga, por ejemplo, en términos de fatiga, monotonía, aversión afectiva, agotamiento o enfermedad (Gopher y Donchin 1986; Hancock y Meshkati 1988).
El enfoque relacionado con las exigencias de la tarea se desarrolló en el seno de aquellas ramas de la psicología laboral y la ergonomía que están más vinculados con el diseño de tareas, espe- cialmente en lo que respecta al diseño de tareas nuevas y futuras, aún desconocidas: el denominado diseño prospectivo de tareas. El concepto básico es el de estréstensión. Los requisitos de la tarea constituyen el estrés y los trabajadores tratan de adaptarse o de enfrentarse a las exigencias impuestas de la misma forma que lo harían con otras formas de estrés (Hancock y Chignell 1986). El enfoque relacionado con las exigencias de la tarea intenta responder a la pregunta: ¿cómo diseñar una tarea para reducir
en lo posible el impacto posterior, por lo general, aún desconocido, que tendrá sobre los trabajadores que vayan a desempeñarla?
Existen algunas características comunes en ambas conceptualizaciones de la CMT.

lunes, 9 de junio de 2008

CARGA MENTAL DE TRABAJO: Carga mental frente a carga física

El concepto de carga mental de trabajo (CMT) está adquiriendo cada vez más importancia ya que las tecnologías modernas, semiautomáticas e informáticas pueden imponer mayores exigencias en cuanto a las capacidades humanas mentales o de procesa- miento de la información, tanto en las tareas administrativas como de fabricación. De este modo, especialmente en el campo de análisis del trabajo, evaluación de los requisitos para un puesto determinado y diseño del puesto, el concepto de “carga mental de trabajo”, ha adquirido incluso más importancia que el de la carga física de trabajo tradicional.

martes, 3 de junio de 2008

Pronóstico de la fatiga y la recuperación IV


Los posibles efectos de combinación entre el trabajo muscular y las condiciones físicas se describen en Bruder (1993) (véase la Tabla 29.3).

En el caso de la combinación de más de dos factores de estrés, que es la situación normal en la práctica, existen muy pocos datos científicos. Lo mismo sucede con la combinación sucesiva de los factores de estrés, es decir, el efecto sobre la tensión de distintos factores de estrés que afectan sucesivamente al traba- jador. Para estos casos, en la práctica, el tiempo necesario de recuperación se determina midiendo parámetros fisiológicos o psicológicos y utilizándolos como valores de integración.



domingo, 1 de junio de 2008

Pronóstico de la fatiga y la recuperación III


Las situaciones en las que se combinan distintos factores de estrés y afectan simultáneamente al trabajador, como se muestra en la Figura 29.25, son bastante más complicadas (Laurig 1992). La combinación de dos factores de estrés, por ejemplo, puede producir distintas reacciones de tensión dependiendo de las leyes de combinación. El efecto combinado de distintos factores de estrés puede ser indiferente, compensador o acumulativo.
En el caso de las leyes de la combinación indiferente, los distintos factores de estrés tienen un efecto sobre distintos subsistemas del organismo. Cada uno de estos subsistemas puede compensar la tensión sin que ésta alimente un subsistema común. La tensión total depende del factor de estrés más elevado y, por lo tanto, no es necesario aplicar las leyes de superposición.
El efecto compensador se da cuando la combinación de distintos factores de estrés produce una tensión menor que cada uno de los factores de estrés por separado. La combinación de trabajo muscular y bajas temperaturas puede reducir la tensión total, ya que las bajas temperaturas contribuyen a que el organismo disipe el calor producido por el trabajo muscular.